¿A qué se
debe nuestra forma de pensar y de actuar en la vida?, la respuesta es que, todo
es resultado de lo que hemos ido absorbiendo de la vida; ideas, pensamientos, temores, creencias, juicios, deseos,
experiencias, intereses, expectativas, personas, etc. Estudios realizados aseguran
que es en nuestra infancia y especialmente en el rango de los 5 a los 10 años
aproximadamente cuando comenzamos a adoptar estos conceptos, inclusive hay
investigaciones que aseguran que desde el viene materno ya los estamos
experimentando.
Todo esto
conforma lo que podemos llamar nuestro “mapa mental” o dominio, el cual se
refiere al área que conocemos y en la que nos sentimos seguros y cómodos.
Describir todos los conceptos que hay en este mapa o espacio sería imposible,
lo cierto es que existen y ahí conviven, crecen se desarrollan y llegan a desaparecer,
así como otros llegan y se integran a nuestro dominio.
Estos
conceptos son interpretados de forma distinta por cada persona, en cada dominio
(persona) hay una interpretación propia a cada concepto, palabra, hecho,
situación, experiencia y de cada persona en nuestra vida. Por ejemplo, el
concepto Navidad, para cada persona habrá un valor específico que dependerá de
su domino, de lo que hay en su mapa mental, de sus vivencias, experiencias,
recuerdos, etc; algunas respuestas
podrían ser: felicidad, soledad, depresión, unión, regalos, vacaciones, etc.
Los mapas
mentales son imprescindibles para el ser humano ya que nos permiten interpretar
el mundo, es decir, darle un sentido a todo a través de nuestra propia
realidad, por lo tanto, condicionan la manera en la que apreciamos el mundo.
¿Cómo funciona el mapa mental o dominio?
Una vez que
llega a nosotros un estímulo externo a través de cualquiera de los sentidos, en
ese momento se activa nuestra percepción que es una representación muy personal
del mundo exterior. A partir de esto, comienza un proceso complejo de búsqueda,
filtración y organización de información,
generando pensamientos los cuales a su vez generan sentimientos que se
traducen en respuestas o acciones y estas determinarán nuestra conducta y en
consecuencia, nuestros resultados en el mundo y con las personas.
Lo
interesante de este dominio es que representa para cada uno de nosotros nuestra
verdad absoluta, de que el mundo sólo
puede ser de la forma en que lo vemos, con base en nuestro mapa mental, sin
embargo, esto es sólo una mínima parte de conocimiento, es una zona bien delimitada
de conocimiento de cada persona, pero, fuera de esta zona existen una cantidad
infinita de cosas que no conocemos y que podríamos llamar el universo. Todos
tenemos conocimientos en mayor o menor grado de diversos temas, pero eso es lo
que conocemos, ahora, ¿cuántas cosas hay fuera de nuestro dominio o mapa
mental?, ¿cuántas cosas hay en el universo con alto valor que podrían transformar
nuestra vida?.
¿Para qué nos podría servir un coach
(entrenador)?
La labor de
un coach, consiste en acompañar al coachee (participante) a explorar su mapa
mental y a entender su dominio a través de preguntas, buscando que el coachee se de cuenta de lo qué
hay adentro de su mapa y como a partir de éste percibe e interpreta su mundo y
crea su propia realidad.
Después de
este primer paso y mediante introspecciones el coachee comenzará a detectar
cuales ideas, creencias, pensamientos, interpretaciones o juicios lo perjudican
o limitan en su vida, este es el momento de la toma de consciencia. Es en este
momento (“darse cuenta”) cuando el mapa mental comenzará a expandirse de manera
natural, presionando los bordes del mapa y por consecuencia “empujará” al coachee a salir de esa zona
conocida y comenzar la exploración de un nuevo universo en busca de nuevos recursos
que lo lleven al estado que desea.
Es aquí
cuando el coach comienza a motivar y a empoderar al coachee en este
trascendente paso. El salir de la zona seguridad, de la zona dominada no es
fácil, introducirse en un mundo
desconocido genera incertidumbre, desconfianza y hasta miedo, al confrontarse
el ¿qué pueda pasar? con sus tradicionales; pensamientos, ideas, esquemas y
patrones de conducta que lo han moldeado hasta ahora. Lo fascinante de esta
aventura es que por ley de probabilidad ante un número infinito de respuestas y
posibilidades que existen en este universo, seguramente encontrará lo que busca
y hasta más.
Aquí se
encuentra la trascendencia que se logra al romper límites, al derribar las
creencias limitantes y encontrar nuevas formas de generar, de moverse hacia otros
espacios de posibilidades y encontrar la paz, la plenitud y la armonía.