Una día
una persona llegó a la casa de un viejo granjero, frente a la puerta de su casa
se encontraba sentado uno de sus perros, pero al parecer no estaba cómodo, algo
le molestaba, lo tenía irritado, ladraba y se quejaba sin parar.
Después
de unos minutos de ver la escena era evidente el estado de incomodidad y dolor del
animal, el visitante le preguntó al granjero -¿qué le sucede al pobre animal?-
-No se
preocupe ni le preste mayor atención – respondió el granjero- . Ese perro
lleva varios años en las mismas condiciones. -Pero… ¿nunca lo ha llevado a un veterinario para
saber que le está sucediendo?, preguntó el visitante-
-¡ Oh, no!,
yo sé que es lo que le molesta. Lo que sucede es que es un perro muy
perezoso.-
- ¿Qué
tiene eso que ver con sus quejas? preguntó asombrado el visitante-
-Lo que ocurre
es que, justo donde está acostado el perro se encuentra la punta de un clavo
que sobresale del piso, que lo pica y lo molesta cada vez que se sienta y por
eso ladra y se queja-
-Pero….
¿por qué no se mueve a otro lugar?-
-Porque
seguramente el clavo lo molesta lo suficiente como para quejarse, pero no lo
suficiente como para moverse -
Reflexión:
Este es el gran problema con el conformismo
que siempre nos molesta y nos incomoda, pero no lo suficiente como para que
decidamos cambiar.
¿Conoces a alguien que esté en esta
situación?, ¿y tú?, ¿tienes un clavo que
te esté molestando?, si es así, decide hoy mismo el deshacerte de todo aquello que te está robando la posibilidad de vivir
una vida plena y feliz.
fuente: La vaca, Dr. Camilo Cruz
foto: dreamstime.com

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